Más reglas empíricas (vale decir, aplicables en muchos casos, aunque no en todos):
6. El mundo que se crea en una historia (se conoce como mundo ficcional) puede ser como plazca a su creador, pero debe ser congruente consigo mismo: una vez que se han establecido sus características, es mejor no cambiarlas, de modo que el lector no se sienta engañado a la mitad del texto. (Por ejemplo, ocurriría si un personaje al que todos describieran como "alegre de toda la vida" nos fuera descrito de pronto como "triste de toda la vida" sin que hubiera una explicación lógica para el cambio de actitud y de la percepción de quienes lo describen.)
7. Eviten el dar un "mensaje" explícito en la historia: las moralejas al modo de la fábulas tienden a disminuir el valor del texto y acentuar el de una enseñanza que no necesitaba, en principio, al texto. Es mejor que el lector infiera ese mensaje, si quieren darlo, de una trama que se desarrolle y concluya ilustrando lo que intentan decir.
8. Una historia parece más armoniosa si mantiene cierta simetría: si ciertos elementos de ella se repiten, iguales o modificados, en más de un lugar. En su disco, "Los dos reyes y los dos laberintos" de Jorge Luis Borges tiene una estructura perfectamente simétrica: en ambas mitades del texto hay un rey que ataca a otro, un laberinto, una victoria y una derrota.
9. Una historia parece más profunda si es necesario que el lector haga un poco de esfuerzo para penetrar esa profundidad: si no toda la información se nos da inmediatamente, si no entendemos de inmediato los motivos de un personaje para actuar como lo hace, etcétera. (Cuidado: esta información debe retrasarse, no negarse, y el creador de la historia debe conocerla.)
10. Escriban historias sobre temas que les apasionen. Lo que han hecho aquí son ejercicios, planteados más para tratar la técnica que la pasión, y ambas se necesitan. Pero la técnica se puede aprender, mientras que la pasión se tiene o no se tiene.
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viernes, 29 de junio de 2007
¿Reglas? (parte 1)
Una noticia que puede parecer mala es que no existen reglas para escribir historias. Existen fórmulas, que pueden aplicarse (una de ellas es la estructura del cuento clásico), pero siempre habrá alguna historia que las quebrante y pese a ello funcione.
Por otra parte, existen reglas empíricas que pueden aplicarse en muchos casos. He aquí algunas:
1. Hay que empezar tan tarde en la historia, tan cerca de la acción más importante, como sea posible.
2. Y hay que terminar la historia, una vez que ha terminado la acción más importante, tan rápido como sea posible.
3. Mientras más detalles que se conocen de los personajes y su mundo, mejor para quien escribe. Pero el lector debe conocer sólo los esenciales, o si no se distraerá con minucias.
4. Las acciones de los personajes pueden no ser físicas: una historia puede transcurrir parcial o totalemte en la mente de alguien (un ejemplo típico, la película Eterno resplandor de una mente sin recuerdos), o incluso en la mente del lector o espectador: esto último ocurre en las historias que se llaman relatos y en las que se nos muestra un mundo estático, que poco a poco vamos explorando (en su disco, un ejemplo es éste). Pero siempre debe notarse el paso del tiempo, aunque sea en nuestra propia conciencia de lectores.
5. Los personajes no tienen por qué estar de acuerdo con nosotros. Pueden recibir un "castigo" por eso durante sus historias o al final de ellas, pero si va a suceder debe quedar claro que ocurre por razones dentro del mundo de la historia, y no sólo porque nos caen mal o deseamos enviar un mensaje por medio de sus desventuras.
Por otra parte, existen reglas empíricas que pueden aplicarse en muchos casos. He aquí algunas:
1. Hay que empezar tan tarde en la historia, tan cerca de la acción más importante, como sea posible.
2. Y hay que terminar la historia, una vez que ha terminado la acción más importante, tan rápido como sea posible.
3. Mientras más detalles que se conocen de los personajes y su mundo, mejor para quien escribe. Pero el lector debe conocer sólo los esenciales, o si no se distraerá con minucias.
4. Las acciones de los personajes pueden no ser físicas: una historia puede transcurrir parcial o totalemte en la mente de alguien (un ejemplo típico, la película Eterno resplandor de una mente sin recuerdos), o incluso en la mente del lector o espectador: esto último ocurre en las historias que se llaman relatos y en las que se nos muestra un mundo estático, que poco a poco vamos explorando (en su disco, un ejemplo es éste). Pero siempre debe notarse el paso del tiempo, aunque sea en nuestra propia conciencia de lectores.
5. Los personajes no tienen por qué estar de acuerdo con nosotros. Pueden recibir un "castigo" por eso durante sus historias o al final de ellas, pero si va a suceder debe quedar claro que ocurre por razones dentro del mundo de la historia, y no sólo porque nos caen mal o deseamos enviar un mensaje por medio de sus desventuras.
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